Bienvenido/a a mi blog personal

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sábado, 31 de agosto de 2013

El arte de las manualidades

La belleza de lo hecho a mano no depende de la nobleza del material utilizado. Lo más humilde también es válido. A lo largo de mis salidas al medio natural suelo ver cómo algunas de mis compañeras y amigas recogen en sus mochilas piedras, flores y troncos secos. Con ello y la impagable dote de su inteligencia creativa componen exquisitas piezas de arte de singular belleza. Considero tienen un gran valor. Son ricos tesoros de la imaginación humana. Un granado fruto de las pequeñas cosas.

De "Mis pequeños placeres" © 2012

jueves, 29 de agosto de 2013

Subir a montañas rusas

Artefactos ideados para acercar las emociones de la velocidad y despertar nuestra adrenalina, nos ofrecen sofisticadas versiones que intentan superarse en osadía. Sus tortuosos y endiablados giros e inversiones semejan polícromos tirabuzones que intentan taladrar cielo y tierra. La energía cinética de sus desplomes conviene tan sólo a pasajeros de temple audaz. Me fascina el expectante silencio que acompaña su lenta subida y el carrusel de ansiedades que sigue. Hace que me sienta eufórico.

De "Mis pequeños placeres" © 2012

lunes, 26 de agosto de 2013

El crepúsculo del tiempo

Este poema que recrea la huella del tiempo en su fase crepuscular e invita a la reflexión está incluido en mi libro "Rimas para el recuerdo". Escrito inicialmente en idioma castellano en Septiembre de 2007 le tengo un especial cariño y en 2010 presenté su versión en lengua valenciana que podéis visionar en formato videopoema ambientado con la música de Beethoven a través del enlace http://www.youtube.com/watch?v=TACAlAv18S0. Espero que sea de vuestro agrado.



Cuando la huella del tiempo labra surcos en la frente
y llegan las horas quedas, con un tictac en cadencia
que al cuerpo aporta sosiego y al espíritu sapiencia,
no hay ni un final ni un principio, solo un latir diferente.

Ya no hay pasos indecisos ni esperanza sin motivo;
las palabras no son vanas ni el afán incoherente;
no es la pasión llamarada sino un rescoldo caliente;
ya no existe el blanco o negro, solo un gris más reflexivo.

La ambición no es desbocada ni es el ánimo sombrío;
no hay delirios de grandeza ni hay anhelos  peregrinos;
los sueños son alas rotas que no alcanzan sus destinos;
no resuenan las fanfarrias, solo el eco del hastío.

Y en el ocaso del tiempo no hay memoria ni hay olvido;
no hay sentimientos ni amigos, ni hay refugio, ni hay camino;
ya la ilusión no cabalga por un éter mortecino;
no hay estrellas en el cielo, solo sombras sin sentido.

No hay congojas ni alegrías en ese yermo vacío;
no existe inicio ni meta, ni presente ni futuro;
no hay nacimiento ni muerte en ese cosmos oscuro;
no hay amores ni hay pasiones, solo el abrazo del frío.

domingo, 25 de agosto de 2013

Observar a la gente

Una gran parte de la vida la pasamos inmersos en nuestro propio mundo. El quehacer diario es una venda que ciega impidiendo la atenta contemplación de aquello que nos rodea. Sólo cuando nuestro tiempo se torna más humilde aligerando las losas del egoísmo y la ambición miramos a nuestro alrededor. Me gusta practicar el grato juego de observar con discreción a cuantos desconocidos se cruzan en mi camino. Mis neuronas se enardecen fabulando todo tipo de tramas y argumentos a su costa.

De "Mis pequeños placeres" © 2012

jueves, 22 de agosto de 2013

Encontrar objetos perdidos

Los objetos perdidos que por azar descubrimos poseen un “look” excitante i misterioso ajeno a su valor intrínseco. En su aura de silencios se intuye el tenue eco de lo recóndito. Dueños de una peculiar historia quizás inacabada, enardecen nuestra imaginación abriendo la espita de ese turbulento torrente de emociones que es la fantasía. A menudo reflejan ribetes de la personalidad de su dueño. Intentar descubrir sus secretos me apasiona. Su valor material es lo de menos.

De "Mis pequeños placeres" © 2012

martes, 20 de agosto de 2013

Alcanzar la cumbre de una montaña

La alta montaña es un poderoso ser vivo que tiene sus propias leyes y violarlas puede llevar a pagar el más alto precio. Para el montañero, el audaz desafío de las cumbres es una fuente de satisfacciones. Vencerlas es la quintaesencia de la autoestima. Un derroche de tesón y  mentalidad positiva acompañan su logro. Al alcanzar un simple 3.000 siempre me pregunto cómo lo lograron los intrépidos pioneros de siglos atrás con sus precarios medios. Pensarían que a fuerza de fracasos se aprende.


De "Mis pequeños placeres" © 2012

lunes, 19 de agosto de 2013

Desnudarse en la naturaleza


La experiencia de disfrutar espontáneamente de nuestro propio cuerpo es un goce muy especial. Recibir desnudo la caricia del sol y del agua en los aledaños de una piscina o en las orillas de una playa, río o lago es  increíblemente grato en lo físico y además incrementa la autoestima. Despojarnos de nuestra ropa libera de unos ridículos e inútiles tabúes impuestos por una sociedad que se avergüenza de lo natural. Yo lo disfruto a la menor ocasión.  Siento que mi cuerpo vuelve a sus orígenes.