La belleza de lo hecho a mano no depende de la nobleza del material utilizado. Lo más humilde también es válido. A lo largo de mis salidas al medio natural suelo ver cómo algunas de mis compañeras y amigas recogen en sus mochilas piedras, flores y troncos secos. Con ello y la impagable dote de su inteligencia creativa componen exquisitas piezas de arte de singular belleza. Considero tienen un gran valor. Son ricos tesoros de la imaginación humana. Un granado fruto de las pequeñas cosas.
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sábado, 31 de agosto de 2013
El arte de las manualidades
jueves, 29 de agosto de 2013
Subir a montañas rusas
Artefactos ideados para acercar las emociones de la velocidad y despertar nuestra adrenalina, nos ofrecen sofisticadas versiones que intentan superarse en osadía. Sus tortuosos y endiablados giros e inversiones semejan polícromos tirabuzones que intentan taladrar cielo y tierra. La energía cinética de sus desplomes conviene tan sólo a pasajeros de temple audaz. Me fascina el expectante silencio que acompaña su lenta subida y el carrusel de ansiedades que sigue. Hace que me sienta eufórico.
lunes, 26 de agosto de 2013
El crepúsculo del tiempo
Este poema que recrea la huella del tiempo en su fase crepuscular e invita a la reflexión está incluido en mi libro "Rimas para el recuerdo". Escrito inicialmente en idioma castellano en Septiembre de 2007 le tengo un especial cariño y en 2010 presenté su versión en lengua valenciana que podéis visionar en formato videopoema ambientado con la música de Beethoven a través del enlace http://www.youtube.com/watch?v=TACAlAv18S0. Espero que sea de vuestro agrado.
Cuando la huella del tiempo labra surcos en la
frente
y llegan las horas quedas, con un tictac en cadencia
que al cuerpo aporta sosiego y al espíritu
sapiencia,
no hay ni un final ni un principio, solo un latir
diferente.
Ya no hay pasos indecisos ni esperanza sin motivo;
las palabras no son vanas ni el afán incoherente;
no es la pasión llamarada sino un rescoldo caliente;
ya no existe el blanco o negro, solo un gris más
reflexivo.
La ambición no es desbocada ni es el ánimo sombrío;
no hay delirios de grandeza ni hay anhelos peregrinos;
los sueños son alas rotas que no alcanzan sus
destinos;
no resuenan las fanfarrias, solo el eco del hastío.
Y en el ocaso del tiempo no hay memoria ni hay
olvido;
no hay sentimientos ni amigos, ni hay refugio, ni hay
camino;
ya la ilusión no cabalga por un éter mortecino;
no hay estrellas en el cielo, solo sombras sin
sentido.
No hay congojas ni alegrías en ese yermo vacío;
no existe inicio ni meta, ni presente ni futuro;
no hay nacimiento ni muerte en ese cosmos oscuro;
no hay
amores ni hay pasiones, solo el abrazo del frío.
domingo, 25 de agosto de 2013
Observar a la gente
Una gran parte de la vida la pasamos inmersos en nuestro propio mundo. El quehacer diario es una venda que ciega impidiendo la atenta contemplación de aquello que nos rodea. Sólo cuando nuestro tiempo se torna más humilde aligerando las losas del egoísmo y la ambición miramos a nuestro alrededor. Me gusta practicar el grato juego de observar con discreción a cuantos desconocidos se cruzan en mi camino. Mis neuronas se enardecen fabulando todo tipo de tramas y argumentos a su costa.
jueves, 22 de agosto de 2013
Encontrar objetos perdidos
Los objetos perdidos que por azar descubrimos poseen un “look” excitante i misterioso ajeno a su valor intrínseco. En su aura de silencios se intuye el tenue eco de lo recóndito. Dueños de una peculiar historia quizás inacabada, enardecen nuestra imaginación abriendo la espita de ese turbulento torrente de emociones que es la fantasía. A menudo reflejan ribetes de la personalidad de su dueño. Intentar descubrir sus secretos me apasiona. Su valor material es lo de menos.
martes, 20 de agosto de 2013
Alcanzar la cumbre de una montaña
La alta montaña es un poderoso
ser vivo que tiene sus propias leyes y violarlas puede llevar a pagar el más
alto precio. Para el montañero, el audaz desafío de las cumbres es una fuente
de satisfacciones. Vencerlas es la quintaesencia de la autoestima. Un derroche
de tesón y mentalidad positiva acompañan
su logro. Al alcanzar un simple 3.000 siempre me pregunto cómo lo lograron los intrépidos
pioneros de siglos atrás con sus precarios medios. Pensarían que a fuerza de fracasos
se aprende.
lunes, 19 de agosto de 2013
Desnudarse en la naturaleza
La experiencia de disfrutar espontáneamente de
nuestro propio cuerpo es un goce muy especial. Recibir desnudo la caricia del
sol y del agua en los aledaños de una piscina o en las orillas de una playa,
río o lago es increíblemente grato en lo
físico y además incrementa la autoestima. Despojarnos de nuestra ropa libera de
unos ridículos e inútiles tabúes impuestos por una sociedad que se avergüenza
de lo natural. Yo lo disfruto a la menor ocasión. Siento que mi cuerpo vuelve a sus orígenes.
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