Noviembre marca un antes y un después. Es un veleidoso tiempo de cambios que siempre nos sorprende. Como devoto observador y amante del medio natural gesté este poema en 2006. Dos años más tarde se publicó formando parte de mi libro "Rimas para el recuerdo". Concebido originalmente en lengua castellana, en 2010 incorporé su versión en mi lengua materna a mi libro "Memòries en valenciana rima" aparecido ese año. Podéis ver esta última versión en formato videopoema acompañada por la bella música de Telemann en http://www.youtube.com/watch?v=ZU8jn6AZ0yQ.
Es
Noviembre transición
que
cambia el calor por frío
sembrando
la desazón.
Llegan
las primeras nieves
yaciendo
en capas menudas
y
el árbol sin su atavío
muestra
las ramas desnudas
en
triste desolación.
En
su otoñal desafío,
rasgadas
por los arados
muestra
el campo sus entrañas
esperando
el sembradío;
mórbidos
surcos abiertos,
úteros
que fecundados
implacables
las guadañas
abatirán por los suelos.
En clamoroso cortejo
llegan migradoras aves
a sus nidos invernales;
cercetas, garzas y ánades
ya colman los humedales
mientras ágil el vencejo,
retrasando su invernada
planea en los cenagales.
Junto
a mi porche una tarde
se
detuvo un ruiseñor
que
me dijo en un alarde:
-Quiero
habitar tu jardín,
en
tus setos ver mi nido,
mecerme en tu balancín,
dar
a mi canto estallido
en
tu césped saltarín.-
-No
quiero lejanos vuelos,
me
causan perturbación;
quiero
vivir mis anhelos
ajeno
a la migración.-
Yo
le di mi asentimiento
sin
poner más requisito
y
es mascota y ornamento
luz de un otoño marchito.