Bienvenido/a a mi blog personal

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viernes, 25 de febrero de 2011

La llamada de la nieve

Cuando el invierno llega a su plenitud, aquellos que a diario recorremos escondidos senderos, retamos a cualquier cima que se nos ponga por delante o avanzamos sobre vírgenes arenas empuñando nuestros palos de nordic, acostumbramos a sentir la sugestiva llamada de las pistas nevadas como un canto de sirenas que nos atrae de forma irresistible, puesto que quien ama la naturaleza la ama TODA.

Además para los que practicamos Nordic Walking esta llamada es aun más poderosa, pues no en vano nuestro deporte favorito proviene de los helados parajes nórdicos donde se desarrolló hasta que nos fue dada como un regalo impagable que ya llena y cada vez lo hará más la calidez de nuestros caminos.

Por ello ayer me consideré un privilegiado al acompañar a otros tres entusiastas de la naturaleza (Montse, Peter y Fernando) a una jornada de esquí de fondo en la coqueta estación de Tuixent-La Vansa en un dia de primaveral climatología que hizo retozáramos a placer a lo largo de las solitarias pistas propias de un dia no festivo, cada cual acorde a su nivel de conocimientos técnicos del blanco deporte y consiguiente sentido del equilibrio.

Las nevadas estribaciones del Cadí con el singular Pedraforca recortando el límpido cielo fueron espectadores de un intenso dia para recordar.... y repetir.

viernes, 18 de febrero de 2011

El viejo caminante y su última primavera

Los fríos y brumosos dias del invierno acostumbran a dejar en nuestro ánimo trazos de melancolía cuando nos cubren con su turbio manto impidendo atesoremos esa inyección de optimismo y ganas de vivir que el astro rey nos brinda cada vez que aparece en el horizonte invitándonos a los placeres de la vida al aire libre.

No obstante es en esas jornadas de largas noches en las que el tiempo parece detener su implacable ciclo cuando, aproximando la mente a aquello que siente el alma,.mejor me siento escribiendo.

El poema que sigue, con el que me siento especialmente identificado,  nació el año pasado por estas fechas y forma parte de mi último libro "Memòries en valenciana rima" siendo uno de mis favoritos, razón  por la que haciendo uso de mi condición bilingüe presento ahora en su versión castellana dedicada a todos aquellos que como yo también aman la bella lengua de Cervantes.

viernes, 4 de febrero de 2011

Un febrero en la memoria

Ayer el dia de San Blas hacia honor a su ubicación en el calendario enseñando un frio rostro al amanecer y ofreciendo un cálido abrazo cuando, avanzada la mañana, caminaba por pistas y senderos de tierras tarraconenses en la impagable compañía de mis habituales compañeros y compañeras de botas y palos.

Sin embargo, la fluidez de la charla que con todos ellos mantenía no impidió el que a mi mente acudiera el hilo del recuerdo devanado en una vieja anécdota vivida en solitario en un dia no tan clemente mientras transitaba a lomos de mi "mountain bike" por similares escenarios campestres, lance que tiempo atrás adobé con mi concepto del mes de febrero y dejé plasmado en forma de poema en mi libro "Rimas para el recuerdo".

miércoles, 2 de febrero de 2011

De Castelldefels a Gavá por la Ermita de Bruguers

Ayer en compañía de mi buen amigo Fernando preparé una salida por la zona montañosa que en la parte más oriental del macizo del Garraf circunda la población de Gavá conformando un sorprendente y variopinto paisaje natural cuya geología ofrece en sorprendente sucesión tres ecosistemas claramente diferenciados: las pizarras del Garraf negro con su mezcla de encinar mediterráneo y pinedas de pino carrasco, las areniscas del Garraf rojo con su maquia de brezo y madroño y las calizas del Garraf blanco donde crece un peculiar matorral de lentisco y  palmito.

viernes, 28 de enero de 2011

Mi primer triatlón, sensaciones y anécdotas.

Mientras ayer intentaba poner un poco de orden en mi nutrida biblioteca volvieron a mis manos varios de aquellos entrañables cuadernillos anuales que años atrás recogían a diario mi por aquel entonces intensiva actividad física pormenorizada en un mar de apuntes de kilometrajes cubiertos, tiempos invertidos e intensidad del esfuerzo corriendo, pedaleando o nadando, bien en entrenamiento, bien en competición y cuyo repaso tras el tiempo transcurrido una vez más trajo a mi mente el agridulce sabor de la añoranza.

Entre los diarios que conservo se encuentra el correspondiente a 1992, año olímpico que marcó  mi tránsito de maratoniano a triatleta, un propósito asumido a raíz de mi último maratón del 15 de marzo de ese año que acometí arrastrando un serio problema articular de cuya gravedad no era entonces consciente y que años después me haría pasar por el quirófano apartándome definitivamente de la actividad competitiva.

miércoles, 19 de enero de 2011

Una ruta para el cuerpo y el espíritu

En el macizo del Garraf se concentran una gran parte de mis rutas preferidas y siempre que por él transito me invade un sentimiento mezcla de paz y de añoranza, una paz provocada por la adustez de su entorno y una añoranza mecida en el recuerdo de las muchas horas de duro entrenamiento que en mi ya lejana etapa de maratoniano realizaba por sus silenciosos y quebrados caminos.

Es un mágico entorno al que, utilizando el lenguaje poético, si oírme pudiera le diría:

"Tienes el rostro sereno como la mente del sabio
    que goza de su armonía en las cavernas del alma,
          del mundo ignora la prisa y apenas frunciendo el labio
        es paradigma ostensible del resplandor de la calma."

miércoles, 12 de enero de 2011

El corredor de fondo ante el reto del triatlon

En mi época competitiva como corredor de fondo tuve el privilegio de vivir intensamente ese mundillo pletórico de ilusiones del atletismo popular al que tan facilmente se engancha todo aquel que ha asimilado las agridulces mieles de la cultura del esfuerzo.

Una vez superados los siempre duros comienzos en los que el cuerpo agobiado por la falta de puesta a punto física apenas atisba los placeres que brinda el ejercicio al aire libre y que tan decisivos son para el ser o no ser de cualquier corredor, se desgranan nuevas etapas, todas ellas jalonadas de nuevos retos que conllevan una mayor consistencia del diario entrenamiento así como la participación en las numerosas pruebas domingueras de diverso calibre que por doquier se organizan y en las que se desarrolla aquella dependencia del cronómetro que sirve para aquilatar las fuerzas y que genera ese cojín de confianza en nosotros mismos que irremediablemente nos irá empujando hacia adelante.

El gusanillo de la competición nos invade y fieles al "citius, altius, fortius" olímpico, vamos endureciendo el cuerpo en el yunque del esfuerzo mientras nuestra mente se ceba en una telaraña de hitos: bajar de las 3 horas en la maratón, finalizar unos 100 kms., participar en esas durísimas pruebas de montaña que ponen a prueba los corazones más resistentes y finalmente ¿cómo no? en concluir un triatlon.