Bienvenido/a a mi blog personal

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lunes, 6 de julio de 2015

Un alto en el camino

       Mi conciencia siempre me ha dictado la norma de exprimir el presente con la máxima intensidad, procurando soslayar las nostálgicas sombras del ayer y las ansiedades de un hipotético mañana.
       He intentado hacer de cada uno de mis días una vida en miniatura, apurando las delicias de las cosas hermosas que, muchas pequeñas y algunas grandes, se han ido cruzando en mi camino.
       Creo haber tenido la fortuna de navegar por la vida impulsado por vientos propicios, surcando con rumbo firme las aguas de mis piélagos favoritos: la madre naturaleza, la práctica deportiva, la letra escrita y la búsqueda constante del amor verdadero.
       En su seno he anegado mis metas y mis anhelos y fiel a ellos quisiera concluir mi periplo vital cuando el destino así lo disponga.
       Ahora una grave dolencia que precisa de una urgente intervención quirúrgica ha puesto piedras en mi camino que me impedirán por un tiempo la práctica deportiva, hasta el momento siempre presente en mi día a día.
       Habituado a los retos, me he propuesto superar este escollo y volver a transitar con renovadas energías mis queridas rutas marinas y mis caminos de montaña. Quizás con un ritmo menos vivo, pero no por ello menos satisfactorio. Estoy seguro de lograrlo como ha ocurrido en tantos otros avatares a los que me he enfrentado.
       Este alto en el camino no va a afectar a mis otras tres pasiones que siguen bien vivas en mí, por lo que seguiré gozando de la maravillosa naturaleza que me rodea, continuaré braceando en los cauces de la imaginación para dar vida a mis libros y sobre todo amando a todos aquellos que de alguna forma comparten mi vida, pues aunque a mi naturaleza no le angustia carecer de amor, lo cierto es que no puedo vivir sin darlo.
       Recuerdo que años atrás escuché en boca de un buen amigo, viejo compañero de tantas carreras, una reflexión muy ilustrativa que hoy comparto plenamente y dice así: "El camino hacia la vejez no es otro que ir dejando poco a poco de correr, de andar, de comer, de beber, de leer y hasta de amar, instante éste último en que la muerte se convierte en una alternativa más atractiva que la vida."
       Afortunadamente hoy todavía me siento a contracorriente de este hipotético final de trayecto, acopiando día a día muchas más ganas de vivir y de amar.

viernes, 15 de mayo de 2015

Belleza perdida

Con cierta frecuencia, durante alguna de las salidas a la naturaleza que este pasado invierno acostumbraba a emprender en solitario por los fantásticos parajes que ahora me rodean, (habitualmente largas caminatas en cuyo transcurso la mente acostumbra a revolverse inquieta robando protagonismo al cuerpo aletargado por el frío), mis pasos serpenteaban senderos envueltos en la neblina y la desnudez invernal que presidía el entorno se veía súbitamente acentuada por las fantasmagóricas siluetas de numerosos troncos calcinados que diseminados a ambos lados del camino  parecían esbozar un repertorio de atormentadas muecas.
Siempre que en  mis encuentros con la madre naturaleza tropiezo con tan desgraciado panorama, viene a mi memoria algo que escribí tiempo atrás utilizando el formato alegórico que la poesía ofrece, denunciando mi personal sentimiento al respecto a través del poema que sigue y que forma parte de mi libro "Rimas para el recuerdo"

sábado, 21 de marzo de 2015

Mi nueva primavera

La primavera que hoy comienza ha puesto punto final a la etapa de soledad que inicié al marchar de Calafell e instalarme en Calp. Tras pasados avatares, necesitaba el sosiego suficiente para reencontrarme conmigo mismo. Para airear mi corazón desligándolo de un pasado imposible. Han sido 7 meses de íntima comunión con mis dos mayores pasiones: la literatura y el deporte. En su transcurso me ha sido posible realizar sueños tan diferentes e igualmente anhelados como concluir y publicar mi última novela, alcanzar las más altas cumbres montañosas de mi tierra y recorrer con mi kayak los singulares rincones de su bella y escarpada costa. Mi soledad no ha sido melancólica, sino activa y ello ha propiciado que hoy me sienta renovado por fuera y por dentro. 
Fiel al emblema de mi blasón y siempre mirando adelante, de nuevo emprendo el vuelo en alas de la ilusión hacia donde mi corazón me lleva. Hacia un lejano país donde alcanzaré la meta de un sueño que se hará real y transformará mi vida para siempre. Mi vuelo pronto retornará, en un periplo que jamás volverá a ser solitario y junto a mis alas volarán el amor y la compañía. 
Una nueva y definitiva primavera se abre ante mí como bello final al ciclo vital de alguien que va hacia el invierno de su vida a golpes de primavera y que hasta el último momento, siempre buscará morir viviendo.

viernes, 2 de enero de 2015

Editada la segunda edición de mi novela "Tiempo de soledad".

Un escritor va dejando pedacitos de su alma en aquello que escribe sea o no publicado. El hecho de escribir puede ser algo más que un pequeño placer personal y cotidiano. A menudo es también una forma de encontrarse a sí mismo. De reafirmarse íntimamente en las propias ideas y forma de ser reflejándose en un espejo que evoca los trazos de nuestra personalidad. Volcar en el papel una mezcla de nuestras propias vivencias con las alas que nos presta la imaginación es apasionante. La novela, como la poesía, son motores de expresión que amalgaman ambos conceptos. A quienes nos gusta navegar por los sinuosos cauces de la letra impresa, ver nuestra obra concluida y publicada es la quintaesencia de la satisfacción.
Completada esta novela con su segunda parte, nuevos retos me aguardan, pues la vida es una inagotable fuente de enseñanzas de la que todos podemos beber mientras en ella estamos.

sábado, 13 de diciembre de 2014

"Del amor al desamor", segunda parte de mi novela "Tiempo de soledad"

Soledad
Hace algo más de tres años publiqué "Tiempo de soledad" con mi seudónimo Ptiroco Thilhira sin suponer que la historia que narra algún día tendría continuación. con una segunda parte que duplica el número de sus páginas. Han sido una serie de vivencias y circunstancias personales las que han propiciado retomara esta novela y la completara en breve tiempo.
Ahora relata de manera íntegra el vital trayecto de su protagonista, un ferviente enamorado de la libertad individual marcado por un riguroso sentido de la independencia que tras dos traumáticos episodios acaecidos en su vida sentimental, encuentra en la soledad la salida a su irrenunciable anhelo de hallar su propia esencia. De encontrarse a sí mismo. 
La primera parte "En soledad" es un canto en primera persona a su primer tiempo de soledad en un remoto islote de las inhóspitas tierras australes argentinas donde permanece inmerso en una trama que aúna sentimiento, aventura, historia y naturaleza en su estado más puro.
La segunda parte"Del amor al desamor", cuya acción transcurre en Calafell, relata su retorno, llegada la madurez, a la vida en sociedad. Su última inmersión en el mundo convencional donde le aguarda una emotiva historia de amor, una corta primavera con el segundo amor verdadero de su vida que tampoco consolidará como alternativa a su predestinada soledad. 

Finalmente, sólo confesar mi muy especial motivación en el proceso de creación de toda la novela y esencialmente de su segunda parte. Enlazar y tratar en profundidad dos sentimientos tan polémicos como son el binomio amor-soledad es apasionante. Y más si te sientes identificado con ellos.
Espero y deseo que la leáis y os agrade.
Un fuerte abrazo..
PTIROCO THILHIRA

martes, 7 de octubre de 2014

En el alicantino Fort de Bernia

Siguiendo mi vocación montañera, en el dia de ayer una nueva ruta me ha llevado en esta ocasión hasta la encrespada cumbre de la sierra de Bernia desde donde se domina la práctica totalidad del litoral alicantino.
Un recorrido que además de mostrar su austera belleza y espectaculares vistas, esconde un aliciente añadido muy especial para mi.
En el trayecto, a pie de la cima, yacen las ruinas del Fort de Bernia, un antiguo baluarte militar construido por el rey Felipe II en 1562 para defender la costa de los frecuentes desembarcos de piratas berberiscos cuyas incursiones hacia el interior en busca de botín material y humano tanta sangre y saqueo provocaron en aquella época.
Estaba formado por un recinto amurallado del que sobresalían varios bastiones hechos de mampostería. Unas torres cuya forma característica en rombo permitía la vigilancia de todo el foso evitando los ángulos muertos.
Con el objeto de proveer al reducto de la guarnición humana necesaria, las poblaciones cercanas a su enclave debían reclutar milicias ciudadanas, unos soldados entonces llamados "homens de armes". Una obligación que también asumía mi pueblo natal Cocentaina.
Consultando los archivos de la época existentes se ha podido constatar que entre los miembros de la guarnición designada por sorteo en el año 1577 se encontraba Gaspar Richart Saragoça, un antepasado mio en línea directa que permaneció en ella un tiempo para más tarde regresar a Cocentaina y continuar una saga que de forma ininterrumpida ha llegado hasta mi y cuyo patrimonio comparto ahora con mi hijo Pol y con mi nieto mayor Marc.
He de confesar que me apasionan los entresijos de la genealogía y considero un privilegio conocer quiénes fueron y qué hicieron en su trayecto vital aquellos que me precedieron. Pienso que sólo con que uno de ellos no hubiera nacido tampoco yo existiría.
Por ello, a la vez que mis bastones hundían sus aceradas puntas en un árido terreno que hace más de cuatro siglos fue solar de mi antepasado, un sentimiento especial ha provocado el que mis ojos se humedecieran mientras ascendía hacia la cumbre del macizo y bajo mis pies las ruinas del recinto se empequeñecían en la distancia.


Una situación estratégica respecto a la costa


Y también de tierra adentro

domingo, 28 de septiembre de 2014

Conectando conmigo mismo



Aunque confieso que el escribir poesía me produce mayor satisfacción, en 2011 publiqué "Tiempo de soledad" una novela cuya trama aúna sentimiento, aventura, historia y naturaleza en su estado más puro.
En esta ocasión lo hice, como a veces acostumbro, bajo el seudónimo de Ptiroco Thilhira, un anagrama de mi nombre que utilizo desde antiguo en muchos órdenes de mi vida.
Aunque haya quien lo niegue, soy de los que cree que quienes escribimos siempre volcamos en nuestra obra una parte de nosotros mismos, aun sin desearlo a veces de forma expresa. 
Combinar la fantasía con el sentimiento de las propias convicciones lo considero tan apasionante como inevitable y es por ello que los autores acostumbramos a ser un reflejo de aquello que escribimos.
En lo que concierne a mi novela y dejando al margen su trama, diré que en su protagonista Andrés Montava subyace una profunda fascinación por la soledad nacida tras sufrir una traumática e inesperada vivencia. 
Su anhelo de soledad hay que entenderlo como de vida interior y encuentro con uno mismo. Como paradigma de una introspección que posibilita ser feliz simplemente con lo que uno piensa y hace. Sin tener que compartirlo. Buscando sanar de alguna manera los golpes de un ingrato pasado al llenar la existencia simplemente con las cosas pequeñas que ofrece el día a día y viviendo el presente sin precisar el ir más allá.
Confieso que el recorrido de mi novela se corresponde en gran medida con mi forma innata de ser y entender la vida. 
Desde la fecha de su publicación hace tres años y de forma premonitoria también hasta mí han llegado avatares que me han hecho entrar en parecida diáspora.
Por todo ello, a fecha de hoy, alejado de seres queridos, vivo abrazado a mi soledad elegida gozando el presente que gusto vivir, intentando olvidar un pasado que aun late dolorosamente e ignorando un futuro que por naturaleza no me inquieta.